
Parte I – El Héroe que Nació en un Ordenador Japonés
No todos los héroes de la era de 8 bits llevaban espada, látigo o un cañón en el brazo. Algunos, de hecho, ni siquiera podían saltar. En una biblioteca dominada por la acción frenética de Contra o la exploración épica de Zelda, un pequeño ser azul y redondo nos enseñó que el arma más poderosa era, y sigue siendo, el cerebro. Hablamos de Adventures of Lolo, el título que definió el género de puzzles «single-screen» en la NES y que sirvió como carta de presentación en Occidente para un estudio legendario: HAL Laboratory.
Prepárate un café, acomódate y desempolva esas neuronas, porque vamos a analizar a fondo este brillante y diabólico clásico.
Aunque para nosotros en América y Europa, Adventures of Lolo (lanzado en abril de 1989 en Norteamérica y en 1990 en Europa) fue el inicio de todo, la historia de nuestro héroe azul es más compleja. El juego es, en esencia, una creación de HAL Laboratory, la misma compañía que años después nos daría a Kirby.
Adventures of Lolo es un juego de puzzles de «empujar bloques» (block-pushing puzzle). Sin embargo, Lolo no nació en la NES. Su origen real se encuentra en Japón, en la serie Eggerland (エッガーランド), que debutó en ordenadores MSX. El juego que recibimos en nuestros cartuchos grises de NES fue una compilación curada y remezclada, tomando 50 de los niveles más ingeniosos de títulos japoneses como Eggerland – Souzou e no Tabidachi (lanzado para el Famicom Disk System).
Curiosamente, Japón recibiría su propio Adventures of Lolo (アドベンチャーズ オブ ロロ) en 1990, pero este contenía niveles completamente diferentes, sirviendo más como una secuela para ellos. Para Occidente, sin embargo, este fue el punto de partida; una introducción perfecta al diabólico pero adorable mundo de Lolo.
Parte II – Un Rescate en el Castillo del Laberinto
La trama de Adventures of Lolo es un arquetipo de la era, pero funciona a la perfección. La adorable compañera de Lolo, la princesa Lala (una versión rosa de Lolo), ha sido secuestrada por el villano conocido como el Gran Demonio (o King Egger, en la saga original). Este villano la ha encerrado en la cima de su castillo encantado.
Para salvarla, Lolo debe ascender piso por piso, resolviendo cada una de las habitaciones-puzzle que componen el castillo.

La narrativa es minimalista y se cuenta casi en su totalidad a través de una breve cinemática inicial y, por supuesto, en el manual de instrucciones (esa pieza de literatura que devorábamos en el viaje de vuelta de la tienda). No hay diálogos profundos ni giros de guion; la historia es un pretexto, pero el escenario es todo lo que importa: estás solo, atrapado en una serie de salas, y solo tu ingenio puede sacarte de allí y llevarte hasta Lala.
Parte III – El Arte de Empujar Bloques

Aquí es donde Adventures of Lolo se convierte en una obra maestra. El juego se divide en 10 pisos, cada uno con 5 habitaciones. El objetivo en cada una es simple de entender, pero increíblemente complejo de ejecutar:
- Recolectar Corazones: Lolo debe caminar sobre todos los «Heart Framers» (corazones).
- Abrir el Cofre: Una vez recogidos todos, el cofre del tesoro se abre, revelando una joya o una llave.
- Abrir la Salida: Al tomar la joya, la puerta de salida se desbloquea, permitiendo a Lolo avanzar.
El problema es que cada habitación está plagada de enemigos y obstáculos. Lolo, por sí mismo, es vulnerable. Solo puede caminar y empujar «Emerald Framers» (bloques verdes). Su única defensa proviene de recolectar ciertos corazones que le otorgan «Magic Shots» (disparos mágicos). Con ellos, puede disparar a ciertos enemigos (como los Snakey o los Gol) para convertirlos temporalmente en un huevo.
Este huevo es la mecánica central. Un huevo puede ser empujado, sirve como bloque temporal, puede usarse para bloquear a otros enemigos o incluso ser empujado al agua para usarse como balsa. Pero cuidado, tras unos segundos, el enemigo eclosionará.
El «game feel» no está en la velocidad, sino en el peso de la lógica. Cada enemigo es una regla con patas:
- Snakey: Te bloquea el paso, pero es inofensivo.
- Gol: Duerme hasta que recoges todos los corazones, momento en que despierta y te persigue.
- Medusa: ¡El terror de los 90! No te mueves si cruzas su línea de visión (horizontal o vertical).
- Alma: Una especie de armadillo rojo que rebota por la sala.
- Rocky: Un enemigo gris que se despierta y te persigue si te alineas con él.
La curva de dificultad es uno de sus mayores triunfos. El juego te enseña sus reglas sin un solo tutorial. Los primeros niveles te muestran qué hace un bloque, qué hace un disparo. Los últimos niveles te exigen combinar esas reglas en una coreografía perfecta de 10 pasos donde un solo error te obliga a reiniciar (presionando ‘Select’). No es una dificultad artificial; es un reto puro de lógica. Si fallas, es tu culpa, y el «¡Ajá!» que sientes al resolver una sala en la que estuviste atascado 20 minutos es una de las sensaciones más gratificantes de la era 8-bit.
Parte IV – El Legado de un Héroe Azul
En su lanzamiento, Adventures of Lolo fue un éxito de crítica. Medios como Nintendo Power lo elogiaron por su originalidad y su desafío adictivo. En una consola llena de plataformas y acción, un juego que te hacía pensar tan profundamente fue una bocanada de aire fresco.
¿Cómo ha envejecido? De forma impecable. A diferencia de muchos juegos de acción de la época que sufren de controles toscos o scroll parpadeante, la naturaleza deliberada y basada en cuadrículas de Lolo lo hace atemporal. Sus reglas son tan claras hoy como en 1989. Es un ajedrez en tiempo real donde tú controlas a un peón azul.
Su legado es inmenso. No solo generó dos secuelas directas e igualmente brillantes en la NES (Adventures of Lolo 2 y 3), sino que también cimentó la reputación de HAL Laboratory.
Y aquí está la conexión más famosa: si Lolo y Lala te parecen familiares, es porque lo son. HAL reutilizó sus diseños (con leves modificaciones) para crear a dos de los jefes más icónicos de su próxima gran franquicia: Lololo y Lalala de Kirby’s Dream Land.
Parte V. El Reto Universal
Como tantos otros títulos de la era NES, la localización al español fue, sencillamente, inexistente.
Afortunadamente, Adventures of Lolo es un juego de puzzles cuya dependencia del idioma es casi nula. Más allá de la introducción de la trama y el menú de contraseñas (PASSCODE), toda la información se transmite visualmente a través de sus mecánicas. Esto permitió que fuera universalmente disfrutado, sin que el idioma fuese una barrera real para resolver sus acertijos.
Para aquellos puristas que deseen experimentarlo en nuestro idioma, la maravillosa comunidad del romhacking ha hecho su trabajo. Existen parches de traducción al español creados por fans que localizan el poco texto que el juego posee, un gran trabajo de preservación que siempre agradecemos.
Parte VI. Cómo Desempolvar la Mente con Lolo Hoy en Día
Si después de leer esto te han entrado ganas de medir tu intelecto contra el castillo del Gran Demonio, estás de suerte. Jugar Adventures of Lolo hoy en día es bastante accesible.
- La Vía Purista (Hardware Original): La opción nostálgica. Nada como soplar el cartucho gris original (o uno japonés de Eggerland si eres un coleccionista), conectarlo a tu NES o Famicom y jugarlo en un televisor de tubo.
- Reediciones Oficiales (La Mejor Opción): A fecha de esta publicación, la forma más sencilla y oficial de jugar Adventures of Lolo es a través del servicio Nintendo Switch Online. El juego está incluido en la biblioteca de clásicos de NES, disponible para todos los suscriptores sin costo adicional.
- Emulación Responsable: Como siempre, la emulación en PC o dispositivos modernos es una vía para preservar y acceder al juego, especialmente para probar las traducciones de fans o las versiones japonesas que nunca salieron de allí.
Parte VII – Simplicidad Icónica: El ADN de HAL Laboratory
El apartado audiovisual de Adventures of Lolo es un ejemplo magistral de «menos es más».
El arte, aunque simple, es brillante en su diseño funcional. Cada enemigo, cada bloque y cada elemento del escenario es inmediatamente legible. Nunca hay dudas sobre qué es una amenaza, qué es un objeto o qué es parte del fondo. Los sprites de Lolo y Lala son adorables, creando un contraste encantador con la dificultad endiablada del juego.
Pero hablemos de la música. La banda sonora, acreditada a Hideki Kanazashi, es uno de los earworms (melodías pegajosas) más potentes de la NES. El tema principal de los niveles es alegre, casi infantil, pero su repetición constante durante minutos (mientras tu cerebro echa humo intentando resolver un puzzle) crea una atmósfera de presión hipnótica. Es una melodía que se queda contigo para siempre, como la de Tetris o Dr. Mario.
Parte VIII – Secretos del Castillo de Egger
Como buen clásico de NES, Lolo guarda varios secretos para los jugadores más dedicados.
- El Origen de los Niveles: Como mencionamos, los 50 niveles del juego occidental son una selección de un juego japonés de Famicom Disk System. Esto significa que Adventures of Lolo es, en realidad, una especie de «Grandes Éxitos» de la saga Eggerland hasta ese momento.
- Las Portadas: Las diferencias regionales en el box art son notables. La portada americana y europea es la icónica que todos recordamos: Lolo en primer plano, el castillo al fondo y Lala en una burbuja. La portada japonesa del Eggerland original de Famicom tiene un estilo artístico mucho más anime y detallado, casi irreconocible.
- El Nivel Oculto (Nivel «Pro»): El juego es famoso por su sistema de passwords (contraseñas) de 4 letras que nos permitían continuar. Si bien hay 50 niveles estándar, existe un nivel 51 secreto. Introduce la contraseña PROA (en la versión japonesa era «HAL») para acceder a un nivel de desafío «Profesional» diseñado por los propios desarrolladores para poner a prueba a los jugadores más expertos. ¡Buena suerte!
Si te gustan los clásicos de HAL, no te pierdas nuestro análisis de Kirby’s Adventure (NES) o la dificultad continúa en nuestro próximo artículo sobre Adventures of Lolo 2.
